Cuidarnos entre todos mientras aprovechamos de haber vuelto a la vida escolar con plena presencialidad sigue siendo un gran desafío. Esto no solo requiere el compromiso de cada uno, sino también el uso de nuevas tecnologías en todas las sedes, que nos aporta en el cuidado de todos.

Empezamos este segundo semestre 2021 realizando un proyecto piloto con 20 nuevos sensores de CO2, que instalamos en las salas de clases de nuestras sedes Las Condes y Chicureo. Los llamados Sensores de Infrarrojo No Dispersivos (NDIR) nos ayudan a asegurar la mejor forma de ventilación y evitar que una alta concentración de CO2 afecte las capacidades de concentración y aprendizaje de nuestros alumnos. Al mismo tiempo nos permiten reducir el riesgo de contagiarse dentro de las salas y mejorar las condiciones de estudiar y trabajar en línea con nuestro protocolo de medidas sanitarias.

Los medidores de CO2, que fueron desarrollados por científicos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile, miden constantemente los niveles de dióxido de carbono (CO2), los cuales se indica en PPM (Partes Por Millón). En los displays de los dispositivos este valor está indicado en cualquier momento, para que estudiantes y profesores puedan tomar medidas de ventilación.

“El pilotaje está en marcha desde el 9 de agosto y se mantiene vigente. Los resultados muestran que las salas tienen una buena ventilación (inferior a 600 PPM). En aquellos casos que se sobrepasan los 800 PPM, se activa una alarma audible que indica a los alumnos que deben mejorar la ventilación”, explica Germán Vyhmeister, Sub Gerente de Operaciones de la Corporación Educacional Federico Froebel.

Los primeros resultados de la primera fase de medición constataron niveles promedio inferiores a 600 PPM en la sede Las Condes. La ASHRAE (American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers) define como una buena ventilación un aire con 1.000 PPM, aunque en tiempos de COVID-19 19, se aconseja que los niveles de renovación deben estar entre 700 a 800 PPM.  

Debido a la pandemia del Coronavirus, el uso de medidores CO2 en muchos países se está estableciendo cada vez más, ya que sus beneficios tienen un firme respaldo de la comunidad científica internacional, como evidencian numerosas publicaciones en prestigiosas revistas científicas como Nature o Science.

“Actualmente se está legislando alrededor del mundo en esta materia, siendo Bélgica la líder, quien hace ya más de 6 meses exigió por ley la medición de CO2 en espacios interiores, mismo camino que están siguiendo otros países europeos así como latinoamericanos, como ya lo está haciendo Perú y muy de cerca lo está haciendo Chile, quien en su último plan Paso a Paso define como exigencia tener controlado los niveles de CO2 en interiores, tales como restaurantes”, relata Pablo Farah, CEO de Airly, Start-up de la Universidad de Chile, que desarrolló una plataforma web y aplicación de celular para complementar el uso de los novedosos sensores CO2.